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Los cuatro problemas de salud más comunes en gatos

Al igual que pasa con las personas, los animales pueden ver afectada su integridad física debido a factores externos. Muchos de ellos son previsibles si somos atentos y cuidamos la seguridad y bienestar de nuestras mascotas. Los gatos son uno de los animales que, debido a su naturaleza, alimentación y estilo de vida, son más propensos a sufrir determinados trastornos, accidentes y problemas de salud. A continuación, repasamos las problemas más comunes que sufren nuestros amigos felinos y por las que solemos acudir con ellos a una consulta veterinaria.

Infecciones por insectos y parásitos

Los cuatro problemas de salud más comunes en gatos

Uno de los problemas de salud que más riego corren los gatos de contraer son los parásitos, organismos que se hospedan en el cuerpo de otro animal para alimentarse de él pero sin llegar a matarlo, aunque pueden llegar a transmitir enfermedades y graves infecciones. Los parásitos externos más comunes en felinos suelen ser las pulgas y las garrapatas, insectos que se alojan en la piel de nuestras mascotas y, como los mosquitos, les producen picaduras para alimentarse de su sangre. Otros parásitos que pueden atacar a nuestro gato son los llamados ‘internos’, aquellos que actúan en el interior de su organismo, como las lombrices, las tenias o los gusanos. Estar atentos a los posibles síntomas (rascarse de forma continua, perdida de peso, vómitos,…) y usar tratamientos de prevención como collares, sprays o champús especiales pueden ayudarnos a evitar males mayores.

Intolerancia a comidas y alimentos 

Al contrario que otras mascotas, los gatos son animales carnívoros, por lo que su alimentación está restringida a productos cárnicos. Existen una serie de alimentos que, como sucede con los perros, no debemos dar nunca de comer a nuestro gato al ser unos animales muy sensibles a determinadas sustancias. Alimentos como frutas (naranjas, uvas, pomelos), verduras (patatas, tomates, cebolla), lácteos y comidas con mucha cantidad de azúcar o sal son perjudiciales para los mínimos, llegan a causarles problemas de salud como diarreas, úlceras estomacales, anemia, desconsideración, problemas renales, hipertensión o incluso intoxicaciones. Lo preferible es  alimentar a nuestro gato con carne de ave, pescados ricos en Omega 3, arroz cocido y, por supuesto, comida preparada recomendada para ellos.

Cambios bruscos de temperatura

El verano y el invierno son unas estaciones en el que las altas y bajas temperaturas están a la orden del día. Además, las cada vez más frecuentes olas de calor estivales, unidas a las comunes e intensas bajadas de temperatura en los meses previos a la primavera, pueden ocasionar que nuestra mascota tenga problemas a la hora de regular su temperatura corporal, la cual, suele situarse entre los 38 y 39 grados. Las variaciones climáticas bruscas pueden llegar a ocasionar cuadros de deshidratación, mareos y temblores musculares, perdida de apetito, alteración del ritmo cardíaco, dificultades para respirar y hasta desmayos. Para evitarlo, se recomienda contar con un sistema de calefacción y refrigeración que asegure una temperatura estable en el hogar, y un refugio donde nuestro gato se sienta seguro, tranquilo y cómodo.

Contusiones y traumatismos por caídas 

Animales muy juguetones y curiosos, a los gatos les suelen gustar trepar, escalar y subirse a lugares altos y de difícil acceso. Esto se debe a que como son animales territoriales, buscan tener un mayor control sobre su entorno, para observar lo que sucede mejor lo que ocurre a su alrededor, y además, poder alejarse de posibles molestias y ruidos si necesitan descansar. Pero, ¿y si en una de sus escaramuzas se cae al suelo y se lesiona? Depende de la altura, y de encontrar algún elemento que le provoque contusiones adicionales, un gato puede sufrir heridas de mayor o menor gravedad. Las más comunes, fracturas de huesos y traumatismos internos. Utilizar sistemas de contención como mallas o redes para ventanas o terrazas suelen resultar eficaces para evitar que sufran de caerse mas daño.

Prevenir es mejor que curar, y existen una serie de medidas muy útiles y eficaces que podemos llevar a cabo para asegurar el bienestar de nuestra mascota. Pero ante cualquier inconveniente que pueda afectar a tu gato, en Segurvet siempre estaremos a tu disposición para velar por tu tranquilidad y la de tu amigo felino.

 

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